miércoles, 14 de noviembre de 2012

Mejor salir una vez que no salir ninguna

A pesar de mi escasa trayectoria corriendo, este año hubiese corrido mi cuarta pedestre de Santiago consecutiva. No haberlo hecho no es algo que me atormente en absoluto, pero si reconozco que me da una cierta pena, más por el simbolismo que esa carrera popular tiene para mi. Ya va para el año que dejé mis rutinas semanales por fuerza mayor, pero nunca pasaron más de dos dias sin que pensase en calzarme las zapas. He tenido que rebuscar en el blog para saber si eran tres o cuatro las pedestres, pero me niego a contar cuantas veces he vuelto a correr en lo que va de año. Llegué a ser consciente de lo crucial que era la constancia en esta afición tardía, y la regularidad. Todo lo contrario de lo que está siendo. No obstante... Allá vamos. Otra vez. Llevo dos sábados consecutivos saliendo, y no me llega ni para disfrutarlo minimamente. Mi autoconsuelo es pensar que mejor salir una vez, que no salir ninguna. Sábados, a las nueve de la mañana, con las condiciones METEO del país en esta epoca del año. Dos pasadas por la Malata. Terreno llanito para no pandar los primeros dias y las cuestas. Seis kilómetros mal medidos. La primera salida, 36' 45"; 18' 30" en la primera, y 18' 15" (¡De menos a más, como dice Manel!). La segunda salida fue en 36' 15"; 18' 15", y 18' respectivamente. ¡¡¡Ahí están los seis el mil!!! Otra vez, y el sábado, más...