Despues de la prueba del domingo, el lunes no estaba el cuerpo para fiestas, y el martes probamos a soltar las piernas con un trote suave de seis o siete kilómetros a un ritmo relajado de no menos de seis el mil.
Según lo previsto, fuimos del aparcamiento del FIMO hasta el Jofre, y volvimos sobre nuestros pasos, hasta completar el carril bici a los pies de la cuesta del CIS, y acabar en el aparcamiento.
Completamos 7 Km 200 metros, en 44'30" (6'20", 6'18", 6'15",6' 05", 6' 13" 6' 14", y 5'48").
Satisfecho y relajado
jueves, 22 de septiembre de 2016
Primera salida (11/09/2016) - Referencia inicial
Como sin quererlo, de la noche a la mañana, me vi liado para correr 10 kilómetros en el que siempre ha sido mi circuito de referencia (Caranza - San Valentin - Caranza) en la quedada dominical del domingo 11 de septiembre de 2016.
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| el circuito de referencia |
Sin saberlo, estaba iniciando una nueva etapa en "esto del correr", porque desde entonces parece que la regularidad empieza a cuajar.
Quedamos a las 9:30, pero llegué con 30' de adelanto que aproveché para trotar suavemente por el paseo de Caranza, aunque a veces lo de suavemente se quede en buenas intenciones.
Poco a poco nos fuimos reuniendo todos los que habíamos quedado, y a la hora designada, arrancamos escalonadamente, cada uno a su ritmo, para completar los 10000 metros en el menor tiempo posible.
Poco a poco nos fuimos reuniendo todos los que habíamos quedado, y a la hora designada, arrancamos escalonadamente, cada uno a su ritmo, para completar los 10000 metros en el menor tiempo posible.
Intenté recordar mentalmente el tictac del metrónomo, y de hecho, conseguí hacer la mayor parte del recorrido entre 180 y 185 ppm.
Despues de haber calentado la media hora previa, no me costó ponerme a un ritmo bastante asequible. Iba más o menos pendiente del Polar, intentando comparar mis sensaciones con la velocidad a la que iba.
Aguanté los siete primeros kilómetros a un ritmo constante, a poco más de 5' el mil. A partir de entonces, no se si fue el cansancio, simplemente el cambio de perfil, porque a partir del kilometro siete, me fui a 5'30 hasta casi el final que tuve un sprint memorable.
Estos fueron mis tiempos en cada kilómetro, curiosamente me encontré una referencia de la ultima vez que controlé los 10 Km, en 2013.
Running 2.0
Este verano que acaba hoy, me he visto con energías renovadas, y todo hay que decirlo, y veinte kilos menos. La pérdida de estos últimos es sin duda lo que me ha cambiado con "esto del correr", y muchas otras cosas, pero el blog va de correr.
La nueva etapa empezó a cocinarse al acabar la Pedestre de Santiago del año pasado. Casi acaba conmigo. Aunque realmente era mi estado lo que casi termina conmigo.
Lo primero que aprendí fue que estaba corriendo demasiado lento. Lo medimos en la cinta y corría a una frecuencia entre 145 y 150 pasos por minuto. Reconozco que ha sido casi una obsesión, porque este año incorporé a mis salidas unos auriculares conectados al móvil que iba ejecutando una aplicación que simula un metrónomo, y me ha permitido ir aumentando la cadencia hasta los 180 ppm a los que corro ahora, sin necesidad de la ralladura de cabeza que puede parecer correr escuchando tres bips por segundo durante aproximadamente una hora. Aunque esto tambien me ha hecho que vaya algo más rápido.
En esta nueva etapa que decidí estrenar oficialmente hace un par de domingos, me he propuesto tomarmelo un poco más en serio que antes. La regularidad es algo fundamental, y en esta ocasión, además, le echaré un poco de entrenamiento especifico.
Y acabo esta entrada con una de mis frases favoritas, que siempre había atribuido a Sir Oliver Cromwell, y que parece que no está tan claro quien la dijo. Dicen que dijo "Nunca se va tan lejos, como cuando no se sabe a dónde se va". Y yo ahora mismo, no se a donde voy.
La nueva etapa empezó a cocinarse al acabar la Pedestre de Santiago del año pasado. Casi acaba conmigo. Aunque realmente era mi estado lo que casi termina conmigo.
Lo primero que aprendí fue que estaba corriendo demasiado lento. Lo medimos en la cinta y corría a una frecuencia entre 145 y 150 pasos por minuto. Reconozco que ha sido casi una obsesión, porque este año incorporé a mis salidas unos auriculares conectados al móvil que iba ejecutando una aplicación que simula un metrónomo, y me ha permitido ir aumentando la cadencia hasta los 180 ppm a los que corro ahora, sin necesidad de la ralladura de cabeza que puede parecer correr escuchando tres bips por segundo durante aproximadamente una hora. Aunque esto tambien me ha hecho que vaya algo más rápido.
En esta nueva etapa que decidí estrenar oficialmente hace un par de domingos, me he propuesto tomarmelo un poco más en serio que antes. La regularidad es algo fundamental, y en esta ocasión, además, le echaré un poco de entrenamiento especifico.
Y acabo esta entrada con una de mis frases favoritas, que siempre había atribuido a Sir Oliver Cromwell, y que parece que no está tan claro quien la dijo. Dicen que dijo "Nunca se va tan lejos, como cuando no se sabe a dónde se va". Y yo ahora mismo, no se a donde voy.
miércoles, 21 de septiembre de 2016
Una quedada dominical 1.0 (un año despues)
Aun no sé porqué, pero esta entrada se quedó traspapelada en la carpeta Borrador. La he rescatado, un año despues y me da pena descartarla. Es del 13 de septiembre de 2015. Aquí está, tal cual estaba:
La clásica quedada de los domingos por la mañana no fue una cualquiera. Hoy olía a mojado y estuve a punto de volver a la cama, como si el despertador me hubiese hecho despertar en una pesadilla. Como en tantas otras ocasiones, no dejar la salida matinal a mi propio albedrio es crucial, y dejarse llevar por compañeros que lo ven más claro, o se crecen ante la propia debilidad, es lo mejor del compromiso dominical.
Así pintaba la Malata cuando llegamos, aunque tuvimos mucha suerte, y las condiciones meteo fueron siempre propicias, incluso en un momento, ya avanzado de la salida, que el agua nos refrescó durante un par de minutos (ni orballo se le podía llamar).
El caso es que nos bajamos del coche, y casi sin mediar palabra, echamos a trotar hacia la pasarela del puerto. Intenté forzar la conversación desde los primeros metros, lo que me valió ir oyendo mis propios pitos entre mi entrecortado parloteo.
Allí dimos la vuelta, y ya a la altura del parque biosaludable, nos tropezamos con Ana. La efusividad de la recién incorporada nos obligó a detenernos por unos segundos, pero ya en automático seguimos trotando hacia la cuesta del CIS. Poca gente encontramos por el paseo, fruto de una mañana aparentemente desapacible.
Comenzamos la subida al CIS. No sé porqué, debe de ser que me acordé de dos habituales que hecho en falta (los 30'' de cambio de ritmo al poco de empezar, o la subida alegre de las cuestas) el caso es que me disparo, aun a sabiendas de que no aguantaré la subida a ese ritmo, pero allá voy. Mientras dure...
Cuando las gacelas neutralizan mi escueta escapada, reanudo el trote. Enseguida empezamos a bajar. "Cojamos el atajo de los leones". Llegamos a la Cabana, el ritmo es cómodo y muy llevadero, y la conversación muy animada. Pronto llegamos a "La Nave" para a continuación, acometer la subida. Ya desde el principio, dejamos claro al unísono que cada uno suba como pueda. Primer tramo, segundo tramo, hasta ahí todo es normal. Adapto mi ritmo a lo que me queda, y consigo llegar hasta arriba sin parar, cuando el tercer tramo siempre suele ser el más indigesto. Pero hoy olía a café.
En el tramo de la calle Real Alta, miro el reloj y veo llegamos a la parte más alta del recorrido en el minuto 32. Bajamos relajadamente. Recordamos las primeras ocasiones en las que pisabamos este recorrido, cuando venía el Sensei ("¿el Sensei vino algún domingo?"), y las paradiñas en el mirador haciendo Photo Running.
Cuando el recorrido pica muy ligeramente hacia arriba, antes del cruce a la capilla de San Antonio, los tres recordamos pequeños comentarios sobre tecnica de carrera, y hacemos cada uno un poco. Llegamos a la bajada en slalom a la carretera general. "¡Oh! ¡¡¡Gravilla suelta!!!... cuidado con los resbalones". Finalmente llegamos hasta abajo, afortunadamente sin caidas, y con ganas de intentarlo, volvemos a enfilar la cuesta de las Gacelas hacia la Graña. Ahora las piernas me parece que vayan a estallar. Aguanto el primer tramo, y en el segundo, pincho. Las gacelas siguen su senda, y yo me recuerdo que lo importante es no parar. Paso rápido.
Volvemos a enfilar la calle Real Alta. Coronamos 12' despues de la primera pasada. Alguien sugiere una tercera subida, pienso en lo mucho que me costó la segunda y en automatico me ofrezco a esperarla tranquilamente en la Cabana, mientras ella cumple su propio reto. Ana dice que tampoco tiene prisa, que tambien puede esperar. Intento picarla, en vano. Ganas no le faltaban. O, ¿era todo de boquilla?. Mecanicamente, cuando llegamos al mismo sitio de antes, volvemos a darle a la tecnica de carrera. Igual que antes, volvemos a la carretera general, pero esta vez ya para retomar el paseo de la Cabana. Allí discutimos un poco al ritmo al que hay que correr. "Hay que correr a doce". "¿A doce?". Dudamos entre andar a doce el mil, o volar a doce kilómetros el minuto. Pero los tres coincidimos en que es mejor seguir a nuestro ritmo. Subimos la exigente cuesta de Poniente del CIS, y parece que vamos tan crecidos que ya no nos vale el atajo de los leones, y bajamos y subimos por la senda de las gacelas como si esto del running no tuviese secretos para nosotros.
Bajamos la cuesta de Levante, y ahí nos vemos a medio kilómetro para el final. Veo la marca de "0" en el bordillo y recuerdo que hay 400 metros hasta el comienzo de la recta. Aumento el ritmo de una forma que me desconozco a mi mismo. Finalmente termino al sprint, lo que me da pie a pensar que no ha sido mal día.
Solo hay una cosa más dificil que tener constancia a la hora de correr, y es tener constancia a la hora de escribir un blog. De cualquier manera, me ha tocado compartir la crónica de hoy, y me ha parecido la ocasión perfecta para retomar el blog.
viernes, 16 de septiembre de 2016
Tercera salida (16/09/2016)
Hoy tocaba estrenar las "salidas de calidad". Salir calentando hasta la Malata, en el paseo hacer algo específico corriendo (series, cambios de ritmo o cuestas) , y volver suave al punto de partida.
En el calentamiento, retomamos las progresiones que hacía algo más de un año nos habían recomendado (pequeños cambios de ritmo de uno 30") en medio del trote inicial.
Tardamos 3,6 Km en llegar al lugar que habíamos escogido; espacio que completamos en 21' con un ritmo medio de 5'47" el mil (con algunas progresiones por debajo de 5').
Hoy hicimos series de 400 metros con recuperaciones de 3' entre serie y serie. La primera era a priori la más dificil porque no teniamos muy claro a que ritmo había que hacer aquel tramo donde la farola que marca el Km 0 se veía realmente lejos.
Completé las seis series en 1'47", 1'29", 1'45", 1'35", 1'39" y 1'32"
Recuperamos 4' antes de volver a trotar esta vez con un objetivo en mente de 6'30" pero que no fuimos capaces de conseguir, porque de hecho completamos el recorrido en el mismo tiempo que habíamos invertido.
Satisfecho. Muy satisfecho; y aunque pienso en que mañana estaré hecho polvo con unas agujetas memorables, lo que realmente está en mi cabeza es volver a salir, seguramente el lunes, para hacer la tirada larga semanal.
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