viernes, 31 de diciembre de 2010

New Year's Resolutions

Ahora que se acaba el año, y con él la década en la que empecé a correr por voluntad propia, quiero plantearme, en voz alta, cuales serán mis intenciones para el próximo año.

OBJETIVOS:

* REGULARIDAD.- Correr dos veces por semana, y al menos un par de sesiones de cardio en gimnasio, aderezado con las dos sesiones de NTS

* OCTUBRE 2011.- Mejorar diez minutos la marca de este año en la Pedestre de Santiago, o sea, bajar de la hora y 10 minutos.

Unos objetivos humildes y asequibles son más fáciles de llevar a cabo que unos ambiciosos e irrealizables. Paso a paso.

Mi pequeña "San Silvestre" (31.12.2010)

Despues de un mes y dos días de ausencia, hoy volví a correr. No quería acabar el año con el remordimiento de conciencia de no darle a la zapatilla. Tenía programada una salida con la peña de la NTSC, pero al final tuve que cancelar mi participación por fallo humano. No se si Cervantes tendría razón con aquello de "De buenas cenas están las tumbas llenas", pero la idea está bien planteada.

La verdad es que para llevar más de 30 días parado, un recorrido de más de 10 Km no solo era pretencioso sino estaba abocado al fracaso(*). No obstante, el hecho de escoger un recorrido circular me obligaba, en sentido literal, a completarlo aunque fuese andando... y así acabé: ¡andando!.

Empecé mucho más rápido, no sólo de lo que hubiese sido normal despues de un mes de parón, sino de lo que hubiese sido habitual. Las sensaciones iniciales eran muy buenas, y salí del Pazo de Cultura como una moto. Cuando llegué a la carretera de la Faísca ya empezaba a acusar el ritmo demasiado alto, sobre todo porque empezaba a subir. Ya antes de coronar la primera meta volante (Alto de la Faísca) hubo que "echar el pie a tierra" porque me iba de las 160 pulsaciones. La bajada al Couto me sirvió para recuperar, y pensar en lo bestial que tiene que ser esa cuesta en sentido contrario. Despues del Couto, el cruce de la ría es muy llevadero y agradable: es llano y las condiciones METEO eran óptimas (despejado y 18ºC). Al pasar la estación del tren de Neda (segundo concello de la ruta) empecé a echar en falta el aire. El camino estaba algo embarrado por la lluvia de hacia unos días, y aunque temí el resbalón, la sensación era muy buena (no deja de ser terreno blando para minimizar el impacto). A la altura del Pazo da Merced me crucé con una chica, con un aspecto superprofesional, y que llamaremos Chica-Bólido, que venía en sentido contrario. Su estela turbulenta casi me tira al suelo pero finalmente lo evité. Seguí a lo mío. Pasé de Neda a Fene (tercer concello) casi sin darme cuenta. Cuando llegué al paseo marítimo de Sanva (San Valentin, se entiende), no solo me faltaba aire sino que las piernas me dolian como nunca. Paré para estirar, aun no habia terminado de estirar y ya estaba temblando pensando en si habría sido buena idea parar. Una vez llegué a la carretera de las Pías, la nave de ASTANO (léase, NAVANTIA-Fene) me tapó el sol, que llevaba un buen rato dandome en los ojos (me recordó las gafas que llevaba la Chica-Bólido). Pero yo seguía, con sensaciones del estilo de "¿Por qué no habré traido el movil para pedir una extracción?", pero segui adelante. Hubo un momento en que pensé en la satisfacción de que Kiko (uno de los dos mejores entrenadores personales que conozco) leyese por fin este post, y eso me hizo seguir aunque cada vez las paradas eran más frecuentes. De repente, despues de cruzar el puente de As Pías: ¡¡¡¡la Chica-Bólido!!!!. (Aun no sé ni cómo ni por donde llegó tan rápido a doblarme, y nuevamente en sentido contrario). Cuando llegué al extremo Sur del polígono de la Gándara (cuarto concello) pensé: "Esto ya está hecho", pero estaba bastante equivocado. Quedaba kilómetro y medio de sufrimiento, casi todo cuesta arriba. Por eso acabé andando, porque ya no podía con mi alma.

El resultado final: 10200 metros, 1 hora 16 minutos, 148 ppm... y una hora despues de acabar aun estaba por encima de las 115. Dolor, sudor, agujetas de la "sesión tercer aniversario" del miercoles, pero sobre todo, la esperanza de que no tarde otro mes.

(*) Entiendase fracaso, en este contexto, como pretender correr los diez kilómetros sin parar a seis el mil y no conseguirlo.

La pretenciosa (para un vago como yo) ruta de hoy

lunes, 29 de noviembre de 2010

Rodada larga (29.11.2010)

Casi una semana en blanco. Cuando no era el trabajo, eran las condiciones METEO. El caso es que la lluvia dio una tregua, que no dio el frio. Al mediodia la temperatura apenas llegaba a los 10 grados (celsius, of course), pero entre el sol que calentaba timidamente y la ropa que llevaba, la experiencia resultaba agradable.
Hice trece kilómetros (hasta la cima de la colina del CIS), en una hora y veintisesis minutos (6'36"/1000). Sensaciones confusas.

martes, 23 de noviembre de 2010

Mi pequeña prueba (23.11.2010)

Hacía tiempo que tenía ganas de "medir mis fuerzas" e ir a correr en mi "ruta de referencia". Hoy, con unas 24 horas de retraso sobre lo previsto, he encontrado el tiempo (cronológico y meteorológico) para hacer mis diez kilómetros controlados. Se trata de una ruta en la que tengo controladas señales para cronometrar cada uno de los diez kilometros del recorrido.
Al final, el resultado fue mejor de lo esperado, aunque algo por encima de las marcas de hace quince meses, cuando empecé con esto. Pese a todo la sensación es muy positiva. No hubo parón, ni esprint final, ni sensación tipo "Xa morro". A la vista de los resultados kilómetro a kilómetro fui de más a menos: al revés de lo que se supone.
Total, unos 10700 metros, para un tiempo total de 1h 5' (promedio, 6'04" el mil).

La ruta (solo la ida)

viernes, 19 de noviembre de 2010

18.11.2010

Un claro entre las nubes. Tengo claro que no siempre tendré tanta suerte si pretendo cumplir mis dos sesiones por semana de objetivo. El caso es que fue en seco. 8 km 700 metros. 57 minutos. Casi 6'30 el kilómetro. Casi 15 segundos menos en cada kilómetro, y lo noté. Salí cinco minutos antes que el grupo y descubrí que corria con la sensacion de que me perseguian, lo que me hizo ir algo más rápido. Más millas a la espalda.

Ruta

domingo, 14 de noviembre de 2010

El valor solo se supone (14.11.2010)

Este mediodía, a pesar del viento, de la lluvia (un autentico diluvio sobre el puente del tren en Neda), y a la aventura de ir corriendo por un carreiro embarrado que aunque sabes a donde va a dar, no sabes por donde ni cuando. Al final, un recorrido de casi 12 Km (11,730) en 1h 19'... (6' 44'' el mil). Todo un exitazo de sensaciones positivas. Reconozco que si hubiese salido solo, hubiese dado la vuelta al descubrir que la lluvia persistente me iba a acompañar más de la mitad del camino. Ventajas de ir acompañado: el uno por el otro, y nadie dice nada.
El recorrido parece más adecuado para tiempo seco, porque el tramo desde la estación del tren de Neda y el paseo de San Valentín, estaba embarrado y hay varios tramos con madera (resbalaba).
Enlace: (lo corrimos en sentido contrario al mapa)
http://www.mapmyrun.com/route/es/naron/306128975214944633

viernes, 12 de noviembre de 2010

Ultima en diferido (10.11.2010)

Miercoles 10, la previsión meteo de la semana apuntaba una tregua de la lluvia para este día. Me voy solo. Recorrido circular. Despues de la sesión en el estudio, me voy al parking. Crono a cero. Cuesta arriba, muy tranquilo: voy solo, y no tengo prisa. Sin prisa y sin pausa. Diez kilómetros, 100 metros según la ciberherramienta. Una hora 9 minutos, según el crono. Muy bien. Buenas sensaciones. Y a partir de ahora se acaban los post en diferido. A partir de ahora espero hacerlos en caliente: después de estirar y ducharme.

"Primera del año" (04.11.2010)

Jueves 4. Primera salida a la vuelta de Santiago (Año 2). Ritmo tranquilo para la quedada del Studio. Recorrido de 8 Km. con “regalito” en la subida del CIS. Sin demasiado esfuerzo, 52’. Sensaciones satisfactorias.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

XXXIII Carrera Pedestre Santiago (31.10.2010)

Si don Julián Bernal empezó a correr a los 78 años, me supongo que nunca es tarde para empezar a hacerlo. Llevo poco tiempo corriendo (apenas hace año y medio) y además mi fuerza de voluntad siempre ha encontrado buen aliado en el tiempo meteorológico y el trabajo para hacer mi progresión en estos meses, tanto irregular como dudosa. De cualquier manera, el pasado 31 de octubre, tuve la oportunidad de participar en la que fue mi segunda carrera popular: la XXXIII Carreira Pedestre de Santiago.

Había reconocido algunos errores respecto a la participación del año pasado, e intenté corregirlos. Ya colocados en la salida un poco más atrás que en la edición anterior, esperamos pacientemente la señal para empezar a correr.

Comencé la subida por Juan XXIII mucho más conservador que el año pasado, porque había reconocido que en la edición anterior había echado los hígados en el primer kilómetro, y luego no había podido recuperar. Cuando llegamos a Fontiñas, y empezó la bajada, ya noté que iba mucho mejor. No obstante seguía reservándome, porque “Vite siempre es Vite” y este año además habían metido la cuesta de San Francisco, y prometía ser “interesante”. La primera rampa señalable, después de cinco kilómetros de charla con mi compañero, era la calle Santiago de Chile (el primer sitio en el que había parado para andar el año pasado). Este año, con el paso más cauto, no tuve esa necesidad. Llegué bien al Campus Sur, aunque allí me dejó mi compañero (supongo que harto de mi ritmo), y yo seguí adelante, incluso recuerdo que aun bromeábamos entre algunos corredores. La bajada del Campo do Cruceiro do Galo fue desagradable, como siempre. Es demasiado pendiente para que sea cómoda o incluso para poder recuperar algo. Al llegar a Galeras, una señora mayor leyó mi nombre en el dorsal y me dio animos para seguir, a pesar de que allí ya llevaba más de cuarenta minutos mojándome. Luego llegó la cuesta de San Francisco (minuto 50 según el chip), y el ritmo se hizo tan lento que casi iba andando, como la mayoría de la gente con la que coincidí. Al llegar a la iglesia y doblar hacia abajo, ya ni me acordaba de Vite ni de nada. Recuerdo que cayó un fuerte chaparrón que me hizo preguntarme que hacía allí. Llegó Vite, donde igual que el año pasado, hubo que “echar pie a tierra” y subía un rato andando, otro trotando, y así hasta que llegué a la rúa dos Basquiños. Mi ritmo, había experimentado un leve aumento, pero motivado exclusivamente por las ganas de acabar de una vez con aquel sufrimiento y no por ninguna razón técnica. Correr por la ciudad vieja de Santiago siempre es una delicia, aunque yo solo quería acabar. En la última esquina, a pesar del paraguas en ristre con el que me obsequió un fabuloso espectador, comienzo el esprín final con tanta holgura que creo que fui demasiado conservador el resto de la carrera. Al final 1h 19’, casi cinco minutos menos que el año anterior, y lo mejor de todo: ¡Acabé!, ¡que no es poco!.