domingo, 23 de noviembre de 2014

Buscando dieciseis kilometros bajo el agua

Siguiendo la hoja de ruta que nos legó el Sensei, este domingo buscamos una ruta para los 16 Km que correspondian hoy. Confieso que hacía ya varios dias que no quitaba ojo a las varias paginas de prediccion meteorologica que uso para decidir que ropa ponerme para correr. En esta ocasión, y por primera vez, las tres coincidian en lo poco afortunada que sería la mañana de domingo para buscar los 16: alerta amarilla por abundantes lluvias.
A la vista de las previsiones, optamos por retrasar la salida hasta las 11:30, porque hacia las doce parecía que la lluvia nos dejaría un rato seco para correr. Nunca ha sido algo que nos haya detenido pero no es lo mismo que te caiga un chubasco cuando estas corriendo que pasar mas de hora y media bajo la lluvia. Sea por lo que fuese, la previsión falló. Allí estaba Consu, fiel a la cita a pesar de que no podia correr, dispuesta a actuar de fotografa.
Despues de la foto inicial, subimos andando bajo la lluvia los doscientos metros que nos separaban del punto que habiamos designado como inicio, con la ilusion intacta. Arrancamos, tranquilamente. Siento pequeñas molestias en la pierna derecha. Por mi cabeza pasa la idea de dejarlo por hoy. Tengo la sensacion que despues de la San Martiño del domingo pasado, mas la "soltada de piernas" (¡¡Que no fue tal!!) del lunes, las series del miercoles y el trote cochinero del viernes, hoy voy pasado de vueltas, y ademas para 16.
Desde los primeros metros Ana toma la delantera, despues de decir que no sabe que ritmo llevar. La dejamos ir, sabiendo que la distancia no es pequeña, que apenas hemos empezado y que hay subidas que nos van a poner en el sitio a los tres. Cuando enfilamos la carretera de Cobas, antes del km 2, la llovizna se hace lluvia pero ya estamos tan mojados que apenas nos afecta. Me viene a la cabeza lo que pensará la gente que van en los coches con los que nos cruzamos.  ¡Que locos estan esos tres!. Seguimos adelante, allá a lo lejos vemos en coche de Consu, que nos espera para retratarnos antes del km4.
Despues de la curva, una recta inmensa: subida al camping. Se repiten las consignas de siempre: "A modiño". Lo importante era no parar, y no paramos. Seguimos y pronto volvemos a ver a la fotografa que esta vez nos espera sobre el kilometro 5. Pronto llegamos al cruce donde habitualmente dabamos la vuelta, pero esta vez nos espera la cuesta que nos llevará a la carretera general. No es muy larga pero la pendiente es suficiente para que llegue arriba con la lengua de fuera. Kilometro 6 y por primera vez me sofoco. Cruzo la carretera y nos adentramos en la pista de piedras y tierra que nos va a llevar hasta la playa de Santa Comba. La lluvia no cesa. Un enorme charco nos invita a dar la vuelta. Buscamos un estrecho sendero que nos evite mojarnos los pies. Más todavia, porque hemos pasado los seis kilometros y sigue sin parar de llover. Sigo adelante. Estoy solo. Ya apareceran. Intento disfrutar la bajada, larga y continua, aunque se que precede a una rampa respetable. Esquivo los charcos, parece que vaya haciendo slalom. Comienza la subida. El viento aparece detras de los arboles y sopla con tanta fuerza que a pesar de la visera, la lluvia me da en la cara. No hay dolor, pienso. Subo. A modiño. Pronto la cuesta empieza a bajar y cuando no me doy cuenta, aparece la carretera asfaltada que baja a la playa. ¿Hasta donde bajo? Al fondo veo un coche, y me acuerdo de Magadalena. A pesar de la lluvia, la puerta se abre y allí se baja ella. ¡¡Que puntazo!! Eso sí es animar. Llego hasta ella, me anima a seguir y doy la vuelta.
El viento no parece molestar ahora. La cuesta no cuesta y el agua no moja. Es imposible mojar mas. Sigo. Otra vez la fotógrafa oficial. Mas animo. Alla voy. Pensando en las cuestas que me quedan. La mayoria son hacia abajo. Cuendo vuelvo a la carretera que va a San Jorge, el grupo vuelve a consolidarse y cuando bajamos desde el camping ya volvemos a ir juntos. Consu aparca a unos 500 metros de nosotros e improvisa un puesto de avituallamiento con botellas y mas fotos. Seguimos adelante. En un determinado momento oigo un "Dejalo ir que tiene prisa". El caso es que me veo bien. Llevamos mas de una hora y no estoy cansado. El aire lo llevo bien. La lluvia forma parte del paisaje. Ya no la siento.
Sigo. Me voy acordando de los sitios que habitualmente me hacen parar, por cansancio o por mala planificacion. Hoy la ruta no puede conmigo. Sigo. apenas quedará poco mas de un kilometro. Estoy deseando llegar. La ducha dejará la lluvia en el recuerdo. Cuando pasamos el sitio de donde habiamos salido, alli esta Consu para retratarnos una vez mas.
Se acabó, el reloj marca 1h 36 minutos. Ha valido la pena. Repasando la ruta descubro que nos han faltado 300 metros, pero la prueba ha sido genial. Hemos aguantado el tiempo, la lluvia y los kilometros. Mañana, mas y mejor.

domingo, 16 de noviembre de 2014

San Martiño 2014

Y llegó el día y nos fuimos a Ourense... personalmente, muy ilusionado ante la que es muy probable que se trate de la carrera decana de las carreras populares gallegas: XXXVIII Carreira Pedestre San Martiño. Nunca antes había participado pero no por ganas, sino por lo lejos que me parecía Ourense. En total, cuatro horas de coche (dos de ida y dos de vuelta) para solo una hora de carrera. El ambiente de una carrera popular de más de 5000 participantes es algo que aunque te lo cuenten, tienes que vivirlo desde dentro para poder darte cuenta de lo espectacular que resulta, aun desde la cola, ver una marea multicolor inundar las calles, y en el caso de Ourense, los puentes. Salimos puntualmente a las 11:00 de la Ponte do Milenio. Conveniente situados a escasa distancia del globo que portaba la liebre de los 60', mi reto personal, bajar la hora. Aunque me habían comentado que era una carrera de perfil plano, muy buena para hacer marca, realmente fue cruzar el Miño y empezar a subir una cuesta que finalmente fue la mas dura del recorrido, hasta culminarla ante la estación del tren (dos años viendo la estación los jueves desde el otro lado). Allí giramos a la derecha para enfilar el Puente Romano. Era la primera de dos veces, y nos sirvió para ver como era el firme de cara a la segunda vez, en pleno sprint final: adoquines y mojados. Allí nos encontramos una corredora con camiseta del CAS que nos hizo recordar a una compañera habitual que se tuvo que perder esta edición del San Martiño por kurring (como dice ella). Nos adentramos en la parte de la ciudad situada en la margen Sur del río. Ahí perdí la referencia que me mantenía orientado. Vi la primera referencia kilométrica en el kilómetro cuatro. Miré el reloj y marcaba veinticutro minutos y medio. Sabía que iba por encima de seis, pero tampoco me procupaba demasiado. Era pronto, y el globo de 60' parecía que estaba mas próximo, porque en la salida lo perdí de vista. Pronto empecé a oír el pitido de la alfombrilla de control de los chips que llevamos en las zapas, y con ella el km5. Mas de 30 minutos, pero la no tanto como era previsible en el kilómetro anterior. A partir de ahí la carrera se me hizo un poco mas cuesta arriba. No por cuestas, que las pocas que encontramos no eran preocupantes (aunque cuando corres en un recorrido nuevo en una ciudad desconocida, cualquier alteración del plano horizontal te preocupa sobre todo si no sabes lo que hay a la vuelta de la esquina), pero había visto un vídeo con el recorrido sobre Google Earth y despues del Km5 hasta casi el 8 no recordaba nada. El aliciente fue que en ese tramo tedioso alcanzamos al tipo del globo, y en el kilómetro 6 lo pasamos. Estaba tan entretenido con la presa, y el globo, que olvide mirar el reloj, pero la cosa no debía de ir mal. Pero seguro que me relajé demasiado, porque me volvió a pasar, y ya me tocó seguirlo. Mi binomio no parecía dispuesto a dejarse cazar por el globo y mantuvo con él la distancia previa. Yo mientras, detrás, cada vez que el globo encontraba arboles sacudía las hojas y el agua que acumulaban me caía encima. ¡Puto globo!, llegué a pensar. Al final de una recta, casi me como una valla mal señalizada que nos obligaba a pasar por otra alfombrilla de control. El incidente hacia que mi referencia se alejase. Apreté el paso y lo alcancé. La marca del 8 no podía estar lejos. Cuando lo alcancé, la liebre preguntó en voz alta por la marca y fue cuando la vi. A partir del km8 el recorrido bajaba, lo que aproveché para pasar el globo e intentar dejarlo atrás. Cuando estábamos a punto de cruzar el Miño por penúltima vez, vi a mi binomio, que repetidamente giraba atrás su cabeza para buscarme. Cuando lo alcancé, pasamos la señal del Km9. El reloj por debajo de 54'. Esto promete. Mi compañero me dice que siga, y la cuesta, casi inexistente parece acabarme de machacar. No puedo. Sigo. Giramos a la derecha donde yo ya esperaba la izquierda para embocar el puente romano. Me desespero. Otra vez juntos. Sigo y reconozco ya el tramo por el que habíamos bajado antes. Seguimos pasando gente. Dios, la primera parte del puente me va a matar: es cuesta arriba. Seguimos pasando corredores, pasamos la cumbre del puente. Tranquilo. Cuidado con los adoquines. Pasamos a una pareja de "chicas", emocionadas que se dicen una a la otra que van a bajar de la hora. Curva cerrada a la derecha al salir del puente. Asfalto. ¡Ahora! ¡Todo!. Mi compi me grita algo, y yo le grito que esprintemos, el reloj de la carrera marca 1 hora. ¡Que bien!. Llego, subo los brazo y paro el crono. ¡¡¡¡ 58' 42" !!!!. Una vez mas, un insignificante paso para la Humanidad, pero una gran paso para el hombre. Han pasado mas de ocho horas, y aun sigo emocionado. ;-)

domingo, 2 de noviembre de 2014

Ruta de difuntos (02.11.2014)

Comienzo vacilante... calentamiento en el coche, viendo chubascos hacia la parte de Mugardos. ¿Salgo o no salgo? (pensaba). Aún con el motor encendido y el cinturón de seguridad puesto, miro el paseo de La Malata, apenas un par de personas paseando, con ropa de invierno y el paraguas abierto, y yo de manga corta!!!! (Ya con dos camisetas después de la desfeita pezonera de Santiago)... pero si no llueve!!!!... ¡Ahora o nunca!. Salgo del coche y casi sin pensarlo ni calentar empiezo a trotar en dirección puerto. Poco a poco voy llegando a la pasarela. Ya en lo alto no veo ningún chaparrón en la lejanía que me pueda aguar la jornada. ¡¡¡Qué suerte tengo!!!, me volví a decir. Además, la "suerte" de ir solo es que el ritmo lo margas tu: ni te arrastran, ni te condicionas a intentar seguir ritmos inasequibles. Llego al puerto (Curuxeiras) bien, disfrutando mi soledad. Sigo poniéndome a prueba y me echo a la espalda la muralla del Arsenal. Doy la vuelta en el Jofre. El crono no llega a los 20', ¡cojonudo!. Giro, y vuelvo. Más muralla. Jo, que bien voy. Cuando enfilo la pasarela, veo el cielo tan, tan negro, que no puedo evitar pensar en la mojada que me va a caer. Bajo la pasarela. Mira, mientras no llueva yo sigo. Cuando estoy llegando al coche, empieza a lloviznar con cierto tono de aviso... el cielo es sabio, me avisa. Paro?.
Menudo terco estoy hecho, pues no paro. Esta llovizna no me va a parar ahora que ya no siento el frio. Apenas he llegado a la cuesta del CIS, y el rastro de la llovizna solo queda en el suelo. Subo, pienso en mi compañero binomial, en Magda, en Consu... con ninguno podría subir a este ritmo, pero de alguna forma, están conmigo. Sigo, bajo a la Cabana, no llueve, sigo. Cuando llego a la altura de la Nave, pienso en el espigón, ¿unos fondos? ... la voz de Consu suena atronadora en mi pensamiento "No me pares". Subo la senda de las gacelas como nunca antes. No paro ni para foto. Increíble. Al llegar arriba la sangre no me llega al cerebro para pensar ninguna virgueria. Enfilo la bajada por la senda de los leones. Empiezo a pensar en la bajada, ¿a la ermita?... No te pases. Ni rastro de la lluvia. La Cabana, cuesta del CIS, parece que el corazón se me salga del pecho. Empieza a lloviznar, ya no para. Yo tampoco. Otra vez en la Malata. ¿Farolas?... déjate de lerias y apura el paso que te vas a mojar. La llovizna se hace lluvia. No para. Yo tampoco. Sprint al coche. ... ¡¡¡hay que estirar!!! Chaparrón gordo... sprint al pabellón de entrada a FIMO. Allí estiro sin mojarme, miro el crono 1h10'... éxito! !! Aún me queda el sprint al coche... de camino a casa, me cae la de DiosEsCristo. ¡¡¡Misión cumplida!!!. Mi satisfacción personal os la podéis imaginar, ¿verdad?.