domingo, 2 de noviembre de 2014

Ruta de difuntos (02.11.2014)

Comienzo vacilante... calentamiento en el coche, viendo chubascos hacia la parte de Mugardos. ¿Salgo o no salgo? (pensaba). Aún con el motor encendido y el cinturón de seguridad puesto, miro el paseo de La Malata, apenas un par de personas paseando, con ropa de invierno y el paraguas abierto, y yo de manga corta!!!! (Ya con dos camisetas después de la desfeita pezonera de Santiago)... pero si no llueve!!!!... ¡Ahora o nunca!. Salgo del coche y casi sin pensarlo ni calentar empiezo a trotar en dirección puerto. Poco a poco voy llegando a la pasarela. Ya en lo alto no veo ningún chaparrón en la lejanía que me pueda aguar la jornada. ¡¡¡Qué suerte tengo!!!, me volví a decir. Además, la "suerte" de ir solo es que el ritmo lo margas tu: ni te arrastran, ni te condicionas a intentar seguir ritmos inasequibles. Llego al puerto (Curuxeiras) bien, disfrutando mi soledad. Sigo poniéndome a prueba y me echo a la espalda la muralla del Arsenal. Doy la vuelta en el Jofre. El crono no llega a los 20', ¡cojonudo!. Giro, y vuelvo. Más muralla. Jo, que bien voy. Cuando enfilo la pasarela, veo el cielo tan, tan negro, que no puedo evitar pensar en la mojada que me va a caer. Bajo la pasarela. Mira, mientras no llueva yo sigo. Cuando estoy llegando al coche, empieza a lloviznar con cierto tono de aviso... el cielo es sabio, me avisa. Paro?.
Menudo terco estoy hecho, pues no paro. Esta llovizna no me va a parar ahora que ya no siento el frio. Apenas he llegado a la cuesta del CIS, y el rastro de la llovizna solo queda en el suelo. Subo, pienso en mi compañero binomial, en Magda, en Consu... con ninguno podría subir a este ritmo, pero de alguna forma, están conmigo. Sigo, bajo a la Cabana, no llueve, sigo. Cuando llego a la altura de la Nave, pienso en el espigón, ¿unos fondos? ... la voz de Consu suena atronadora en mi pensamiento "No me pares". Subo la senda de las gacelas como nunca antes. No paro ni para foto. Increíble. Al llegar arriba la sangre no me llega al cerebro para pensar ninguna virgueria. Enfilo la bajada por la senda de los leones. Empiezo a pensar en la bajada, ¿a la ermita?... No te pases. Ni rastro de la lluvia. La Cabana, cuesta del CIS, parece que el corazón se me salga del pecho. Empieza a lloviznar, ya no para. Yo tampoco. Otra vez en la Malata. ¿Farolas?... déjate de lerias y apura el paso que te vas a mojar. La llovizna se hace lluvia. No para. Yo tampoco. Sprint al coche. ... ¡¡¡hay que estirar!!! Chaparrón gordo... sprint al pabellón de entrada a FIMO. Allí estiro sin mojarme, miro el crono 1h10'... éxito! !! Aún me queda el sprint al coche... de camino a casa, me cae la de DiosEsCristo. ¡¡¡Misión cumplida!!!. Mi satisfacción personal os la podéis imaginar, ¿verdad?.

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