Segundo día de la tercera semana. Despues de los 9 Km del otro día, hoy pensaba que serían menos. Sin embargo, el cielo despejado con el sol intentando calentar más de lo que realmente podía, y despues de una semana realmente intensa en muchos sentidos, opté por todo lo contrario, por buscar los 12 km.
Trotando suavemente salí de Caranza, con la sensación de que cada zancada era solo un ladrillo que poner en un muro de 12 km (obviamente, seis hasta el "fondo de la Malata" y otros tantos de vuelta).
La experiencia total es de las mejores que recuerdo. Vamos, que no me despeiné. Hice mi hora dieciocho (mejor tiempo que mi mejor tiempo en la pedestre de Santiago). La respiración estuvo en su sitio todo el tiempo. Estoy completamente seguro que hubiese podido ir hablando solo en voz alta todo el tiempo, que no hubiese apreciado diferencias. Pequeñas molestias a nivel muscular no pudieron deslucir la mejor sesión de running de lo que va de año.
Increible, épico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario