Se acababa la semana, y veia que no hacía mi segunda sesión. Vi el cielo despejado y aproveché un momento para correr un poco. Dadas las condiciones, un rato antes de la comida y con un margen escaso, opté por salir de casa y hacer seis o siete kilómetros.
Hice casi siete kilómetros 420 metros en un total de 52 minutos a 148 ppm. La ruta realizada no era plana y, sobre todo a la vuelta (el ultimo km es casi una rampa continua) hubo que echar el pie a tierra con cierta frecuencia. Cuatro de los kilómetros eran en parte de mi circuito de referencia, lo que me permitió comprobar en la práctica los tiempos para cada kilómetro. Se repitió en los cuatro la misma marca, 6' 20", en una gama de ppm que iban desde las 146 hasta las 154.
Me pasó lo mismo que en "mi pequeña san silvestre" que por echar el pie a tierra tuve sensaciones algo negativas, pero al igual que entonces, en reposo se ven las cosas de otra manera, y pienso que tampoco está tan mal. Hay que ser más constante. Noto la falta de continuidad, tal vez no por pérdida de forma sino porque "pierdo el ritmo de carrera" y cuando vuelvo a correr, voy más rápido de lo habitual y me hace terminar hecho puré.
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