Creo que nunca antes había madrugado tanto para ir a correr a Coruña, pero reconozco que la ilusión que me hacía este año, estrenar el "Running 2.0" con la Coruña 10 hizo que poco me importase el madrugón.
De camino a Coruña, iba intentando recordar cuantas veces había participado, pero no fui capaz y tuve que tirar de archivo para ver cuantas veces había participado.
C10 era la carrera con la que me iba a estrenar en las carreras populares, pero finalmente fue la Pedestre de Santiago la que se llevó el honor, y eso la hace muy especial para mí.
Fui a Coruña en 2011, y la acabé en 59' 27". Ya había participado dos años en la Pedestre, y en comparación, la C10 tenía un perfil prácticamente plano.
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| Últimos metros en la V Carrera C10 (2011) |
Volví en 2013, y no fui capaz de bajar de la hora puesto que me quedé en 1h 00' 45".
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| Where's Wally ? |
Repetí en 2014, y la hora se volvió a resistir, con un tiempo neto de 1h 00' 59"
| La llegada en la edición del 2014 |
En 2015 no participé, como señal de protesta; pero ahora en 2016, volví a participar.
Tomamos la salida exactamente a 10:30, y a pesar de los cuatro carriles de circulación dispuestos para correr, tardé casi un minuto y medio en pasar bajo el arco de la salida, entre los poco más de tres mil participantes que éramos.
A pesar de que llevaba varias semanas pendiente de la preparación de la carrera, en ningún momento llegué a pensar cómo iba a correr la carrera. Tenía claro que no debía quemarme al principio, algo que era más que previsible que me ocurriese, pero el caso es que una vez corriendo, el crono y yo, la mente se me quedó en blanco, y lo único que recuerdo es que mi binomio de running de alguna forma me despidió con algo parecido a "vete a correr tu carrera, que yo corro la mía". Fue un recuerdo cruzado y fugaz con el gran Manel y su mítico consejo en mi primera Popular.
Y eso fue lo que hice: correr solo los 10 kilómetros que tenía por delante; a pesar de que en todo momento estuve rodeado de otros corredores a los que de una forma u otra tuve que ir esquivando.
La vuelta al estadio de Riazor fue bastante rápida. Era el primer kilómetro, y aunque prácticamente era la cuesta más importante del recorrido, pronto se vio compensada con el tramo en bajada de la Ronda de Nelle. Aun no sabía si el ritmo que llevaba era adecuado o no, pero ahí estaba: iba cómodo y eso era lo que importaba en ese momento. Primer kilómetro. El Polar pita. Lo miro: 5'21". Esto promete.
Tomamos la avenida para enfilar el Milenium, sigo cómodo, esquivo a algunos y descubro lo cómodo que es ir pegadito por el lado derecho, junto al bordillo. Incómodo para rebasar al corredor de delante (solo puedo hacerlo por la izquierda) pero parece que hay menos gente. Me cruzo con el Sensei. Nos vemos. En cuanto me descuido, me veo dando la vuelta alrededor del Milenium e iniciando el descenso... ¿descenso?. Me sorprende la cantidad de gente que aun viene detrás. Un corredor tumbado en la carretera. La ambulancia que viene, y oigo como alguien que viene detrás de mi pide a los corredores que vienen de frente, que se echen a un lado para dejar pasar la ambulancia. Acojona. "Le puede pasar a cualquiera".
El tiempo pasa volando, y los kilómetros, ni te cuento. Sigo corriendo sin control, sé que el ritmo es bueno, sigo cómodo, pero la cadencia es más alta de lo habitual y el paso corto: ni tiempo de vuelo ni leches... que carallo estuve entrenando. Veo a un compañero del trabajo, antiguo corredor, haciendo fotos como un poseso. Aun le grito no se qué...
El hotel. Ostras, el kilómetro cinco... pero, ¿con este ritmo?... ¿como voy a ir más rápido?. Será cuestión de aguantar. Miro el Polar, el kilómetro 6 llega a un ritmo de 5'03". Pinta bien. Ojalá no me hunda al final. Me vuelvo a cruzar con el Sensei. La cuesta para doblar la rotonda frente a la Torre de Hércules no da acabado, pero sigo adelantando gente. Satisfacción cuando veo que la carretera cambia su inclinación para empezar a bajar. Ya falta poco para el Km. 8. Me "engancho" con una valkyria pelirroja que lleva buen ritmo, parece el mío. Vienen a mi cabeza las peligrosas gacelas de cola de caballo del Retiro, en Madrid, pero pronto se esfuman, y con ellas, la pelirroja. Ya no se si corro yo o es la carretera la que se mueve. Llego al kilómetro 9 con 4'40". Impresionante. Nueve y medio... ¡Qué lejos parece la meta!... los gritos del Sensei me hacen despertar del letargo, la gente empieza a molestarme...Necesito espacio...cuando al final me quedan 200 metros veo que hay un tramo grande sin corredores, lo doy todo. Final, final. 50' 37"
Adiós a la hora, bienvenido 2.0... aunque confieso un cierto sabor agridulce de no haber podido hacer 38" menos y vencer los 50'. ¡Da igual!... ahora solo hay que pensar en seguir preparando las Pedestres, la de Santiago y la de Ourense... y lo que pueda venir después.


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